Nuestro emprendimiento familiar nació entre 2014 – 2015, cuando junto a mis hermanas se nos ocurrió la idea de hacer algo diferente que sirviera para renovar o dar un aire nuevo a nuestra empresa familiar que estaba constituida hacía años.
En los años 60, mi abuelo Alfredo Calcaterra con sus dos hijos Hugo y Ricardo, compraron un criadero de nutrias (coypos) que ya estaba en funcionamiento en la zona rural de la localidad de Miramar. Toda su dedicación y esfuerzo estuvo puesta en esta actividad. En sus comienzos transportaban carne de nutria de su criadero y, además, acopiaban carnes de criaderos vecinos, a la ciudad de Rosario; se vendían alrededor de mil carnes por semana. La firma familiar, en aquel entonces, era VA Calcaterra Hijos S.H. La empresa poco a poco fue creciendo. Su auge fue en los años 80, en ese momento contaban en su haber con 10.000 animales por año. Por aquella década, también, se cambió la firma y pasó a denominarse Calcaterra Hnos S.R.L. A medida que pasaba el tiempo y nosotras íbamos presenciando y formando parte de la empresa familiar, observamos que las nutrias eran un gran atractivo turístico, por eso decidimos comenzar a capacitarnos e incursionar en la realización de visitas guiadas.
El resultado fue positivo.
Comenzamos a tener diferentes grupos que nos visitaban y, en ese momento surgió, también, el proyecto de anexar la venta de productos artesanales de elaboración propia, como mermeladas, escabeches (Contábamos solo con escabeches de nutria y mermeladas de las cuales podíamos tener la materia prima cultivada por nosotras mismas, como higo, durazno y naranja). A partir de allí, este último proyecto tomó forma y le dimos el nombre “LAS 3 HERMANAS”. Tres años después, implementamos degustaciones de distintos productos realizados con carnes de nutria y, afortunadamente, fue muy exitoso. agregamos también variedad en mermeladas y escabeches. Año tras año fuimos progresando y pudimos inaugurar nuestro propio local de ventas (2018) en dicho establecimiento. El mismo fue construido por mi papá, Ricardo y mi mama Mariela quienes pusieron tanto esfuerzo el lograr cada paso.
El año siguiente, en este caso también, fue mi padre quien remodeló completamente el espacio donde próximamente, inauguramos nuestra sala de producción con habilitaciones municipales y posteriormente nacionales. Actualmente, contamos con una amplia variedad de productos artesanales de elaboración propia dentro de los cuales el más distinguido, podríamos decir, que es el de nutria.
En lo que respecta a nuestro frigorífico continúan los viajes a Rosario que antiguamente eran el ingreso más importante, por otro lado, abastecemos gran parte de los comedores pertenecientes a la localidad, y vendemos al consumidor final.