El proceso de cría en cautividad, tal como se realiza en nuestro criadero, se inicia con familias constituidas por cuatro hembras y un macho, alojadas en corrales de cría. Allí se produce el apareamiento y nacimiento de las crías, las cuales pasan a corrales de recría a los 30-35 días, separadas por sexo, en grupos de unos 100 ejemplares. Estos animales pueden ser utilizados como reproductores o destinados a la faena. En el primer caso, se pasan a corrales de cría al cabo de 5 meses, donde se forman las nuevas familias reproductoras.
Las hembras que forman una familia deben ser hermanas o hermanadas durante la recría, para evitar agresiones posteriores, muy frecuentes en la época de celo. En el segundo caso, se alojan en corralones de engorde y a los 8 meses de vida son destinados a faena. Tanto los corrales de cría como los de engorde tienen piletas con agua donde pueden bañarse frecuentemente, lo que contribuye a mejorar la calidad del pelo y a evitar la presencia de ectoparásitos. Esto se realiza a través de nuestro tanque de agua abastecido a través de molinos de viento con agua potable, el primer banco de arena donde se extrae el agua de molino se encuentra a unos 80 metros de profundidad mientras que el segundo a unos 120 metros con motores eléctricos, contamos con una bomba.
El tanque está preparado para abastecer todas las piletas de todas las secciones del criadero, conectado por cañerías subterráneas, se debe cambiar el agua de los corrales diariamente. Todas las mañanas se retiran las compuertas (se encuentran al final de cada sección) y comienza a correr el agua sucia hacia las “sequias” ubicadas en el campo, son como canaletas gigantes donde se deposita el agua ya utilizada. Al mismo tiempo las canillas se abren con agua limpia proveniente del tanque y se comienzan a lavar las piletas, una vez limpias, se cierran las compuertas, y empiezan a llenarse de agua nueva y limpia. Este procedimiento se debe realizar todos los días.